Capítulo 02 / Turismo

Hoy viajar dura mucho más. Desde que se nos ocurre la idea de ir a algún lado y empezamos a googlear, hasta que años después de nuestro viaje Facebook nos recuerda dónde y con quién estuvimos. Los viajes son un claro ejemplo de extensión del user journey.

En la previa, la búsqueda de destinos, el armado de itinerarios, el asesoramiento en blogs e influencers, el experimentar antes de estar con tecnologías como Google Street View o explorar a distancia con realidad virtual, nos permiten comenzar a disfrutar antes de siquiera subirnos al avión. Una vez en el destino, buscar lugares particulares, hacer turismo personalizado o mantener la comunicación con amigos y familia compartiendo el momento en caliente, abren un mundo de posibilidades. Volver y retroalimentar la base de datos de conocimiento mundial, cierra el círculo virtuoso de la tecnología impactando positivamente a la industria.

Sobre los hombros de nuevas tecnologías, se potencian trabajos como el de asesor de turismo, ahora  instagramer/influencer/bloggero, que le habla a un público en particular y no a la generalidad del que pasaba por la puerta de una agencia de viajes; o el viejo bed & breakfast potenciado por las plataformas, pudiendo ofrecer sus servicios de una manera más transparente y extendida, inclusive en lugares inhóspitos donde no había hoteles. Las plataformas generan nuevos negocios directos y derivados, masificando el turismo, pero, contra-intuitivamente, personalizándolo.

¿Qué vendrá? ¿Viajes espaciales reales?¿O virtuales? Tendremos seguro la posibilidad de experimentar la sensación de recorrer el mundo sin movernos de nuestras casas. ¿Será lo mismo? Quizás no, pero seguro nos enfrentaremos a la posibilidad de extender nuestras capacidades de compartir y conocer otros lugares, abriendo infinitas oportunidades de hacer nuevos negocios.