Capítulo 01 / Presentación

Lejos de esos escenarios apocalípticos donde las máquinas nos dominan, o nos reemplazan dejando a miles en la calle, esta revolución industrial está llena de oportunidades para dar el próximo paso de la humanidad: una sociedad con mayor igualdad, con más potencia, con más felicidad.

La tecnología nos extiende. Nos permite focalizar y ocuparnos de lo intrínseco del ser humano, como el liderazgo, la interacción social, la creatividad y la empatía, y olvidarnos un poco de cuestiones poco humanas como los trabajos de fuerza, riesgosos, automáticos o repetitivos. La calculadora no reemplazó a los matemáticos ni el Word a los escritores, facilitó sus tareas y los potenció. Ortega y Gasset decía que la técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzo. Hacia allí nos dirigimos.

Maslow ya analizó las necesidades humanas desde un punto de vista duro y, si las revemos, siempre buscamos -más o menos- lo mismo. Esto quiere decir que, a pesar de los avances tecnológicos nuestra esencia no cambió. Cuando la técnica nos lo permite simplemente hacemos lo mismo más rápido, más preciso o mejor. El surgimiento de la imprenta expuso a la humanidad a una cantidad de obras que nunca antes había sido vista, así como el nacimiento de Internet expone hoy a todos al conocimiento universal. Siempre mejoramos y la ciencia aplicada es tan humana como cualquier otro aspecto que se nos pueda ocurrir.

El futuro no trae más que buenas noticias. Seguiremos subiendo por los peldaños de las creaciones humanas, mejorando nuestras vidas y la de las próximas generaciones. La clave está en buscar el equilibrio, la fusión, la oportunidad, y aprovechar el conocimiento para transitar esta nueva revolución industrial minimizando el impacto negativo que tuvieron en el corto plazo las anteriores.

La tecnología nos extiende.